TuWeb
Definición del conflicto
Desarrrollo historico
Cronología
Droga y sociedad
Posibilidades de negociación
Álbum de Fotos
Autores
 
Definición del conflicto

El conflicto armado colombiano es considerado por la mayoría de analistas nacionales e internacionales como un conflicto armado interno que se desarrolla en Colombia desde hace 40 años en su versión actual (pasando por una serie de etapas), pero tiene antecedentes históricos en la violencia partidista de la década de 1950 y de años anteriores.

La versión oficial del Gobierno Nacional actual (presidencia y gabinete) consiste en que en Colombia no existe un conflicto armado ya que Colombia es un estado de derecho, y las alteraciones al orden público causadas por las FARC, el ELN, las AUC u otros actores son consideradas como parte de una amenaza terrorista. Dicha posición no es compartida por la mayor parte de la opinión nacional (dirigentes, medios de comunicación, etc.), que siguen empleando el término "conflicto armado", y unos pocos que lo llaman simplemente "guerra civil".

Foto
Foto
Foto

Aproximación al conflicto armado colombiano

El conflicto es normal en una sociedad, no es algo patológico, ni una manifestación de males incurables. “Ninguna colectividad humana es homogénea. Cada una está compuesta por una multitud de categorías sociales diferenciadas por numerosos criterios: edad, religión, lengua, clan, etnia, región, opinión filosófica o ética, la categoría socio-profesional, el trabajo, la vivienda, etc. Algunas de estas categorías forman grupos de presión, actores colectivos más o menos estructurados, de influencia desigual, expresando y defendiendo intereses parcialmente complementarios y opuestos” (Bajoit, 1992). El conflicto, manifestación natural de las comunidades humanas, ha de ser entendido como la expresión de la diversidad y la complejidad de una sociedad con múltiples intereses, expectativas y problemas de los grupos que la conforman (Vargas Velázquez, 1994).
Paul Oquist nos plantea que “la violencia es un proceso estructurador importante y a veces decisivo en la historia colombiana... (esto) puede hacer parecer que el país haya tenido un pasado particularmente violento. Sin embargo, una histeria violenta es común a la humanidad en su conjunto. Una de las principales características de la violencia es su universalidad en los procesos estructuradores de las sociedades humanas. Aun así, este no es el punto fundamental: más importante es el hecho de que los seres humanos son pacíficos bajo determinadas circunstancias estructurales, y son violentos bajo otras...” (Oquist, 1978).

Lo que es problemático y condenable es que los conflictos se desplacen hacia una dimensión de las relaciones sociales en la que la única solución posible sea la eliminación del otro, entendido como un enemigo.

En este sentido consideramos importante hablar de un presupuesto metodológico del sociólogo Guy Bajoit, en el que se definen las siguientes categorías, como herramienta de análisis de los conflictos sociales:


I.Acción colectiva conflictual “es la de una categoría social (los miembros de una clase, un raza, un grupo sexual, religioso, lingüístico, urbano, rural) que evidencian una desigualdad de la que ellos son víctimas, y que es consecuencia de sus intercambios con otra categoría social, definida como adversaria. Esta evidencia de la desigualdad no lleva, por el contrario, a excluir al adversario, ni a romper la relación: ésta, por el contrario, apunta a mejorarla, a hacerla más soportable, a darle nuevas bases. Al mismo tiempo, la categoría social adversaria, que se beneficia de la desigualdad, no puede o no desea optar por una estratagema de exclusión y se ve abocada a un intercambio conflictual”.


II.Acción colectiva contradictoria “es la de una categoría social (un ejército, una guerra, una minoría amenazada, un partido revolucionario opuesto a un Estado, un grupo delincuencial...) que busca excluir de la relación a otra categoría social, o es amenazada de ser excluida por la otra. Que quede claro que la exclusión pone fin a la relación, no necesariamente a la existencia física de la otra. Aquí no existen, como en el conflicto, finalidades comunes en juego: cada uno busca la eliminación de la otra para ejercer el control del entorno... No hay “reglas del juego”: todos los golpes están permitidos si ayudan a reforzar o a destruir la desigualdad”.


Con todo esto, y a efectos del análisis, hemos establecido una distinción entre estas dos dimensiones del conflicto social. La dimensión conflicto, que implica un campo de enfrentamientos sociales, casi siempre por reivindicaciones societarias, alrededor de la cual hay posibilidades de llegar a la negociación entre los actores, que se miran a sí mismos como adversarios. La dimensión contradictoria, que hace referencia a aquel campo de los enfrentamientos sociales, alrededor de reivindicaciones políticas y sociales, que ya sea por las prácticas de los antagonistas o por las imágenes implícitas del otro (percibido como un enemigo), hace casi inexistentes los espacios de acuerdo y da margen al enfrentamiento, caracterizado por la primacía de la coerción, en este caso (Colombia), la utilización de la violencia como elemento fundamental.

En esta perspectiva, la violencia como parte de la acción política estaría asociada a la convicción (real o supuesta) de que el conflicto entre actores sociales y políticos, sólo se desarrolla en la dimensión contradicción, y que en el escenario sociopolítico no existen oponentes con proyectos comunes, sino antagonistas irreconciliables, con proyectos excluyentes y pretensiones de dominación total.


Los diferentes conflictos que vive la sociedad colombiana, muchas veces desplazados hacia tratamientos violentos, tienen un trasfondo que no se puede olvidar, ni minimizar, porque es dentro de éste donde se originan, se reproducen y resuelven o agudizan.

CONTÁCTENOS
Nos interesa tu opinión escribenos a conflictoarmado@hispavista.com